En 1990, Peter Salovey y John Mayer plantearon por primera vez la existencia de un tipo de inteligencia específica referida al procesamiento de la información emocional. Definieron la inteligencia emocional como “un conjunto de habilidades para procesar la información que proviene de las emociones”.

Inicialmente, este conjunto de habilidades incluía:

  • La percepción y expresión adecuada de emociones.
  • La comprensión de los procesos emocionales.
  • La regulación efectiva de las emociones.

Revisaron este primer modelo de inteligencia emocional en 1997, y añadieron una habilidad más a su modelo: la facilitación emocional, entendida como la habilidad para utilizar las emociones para favorecer otros procesos (creativos, resolución de problemas). El modelo de Salovey y Mayer, se conoce como “modelo de habilidad”.

 

MODELOS MIXTOS

Dentro de los diferentes modelos conceptuales sobre la inteligencia emocional están los llamados “modelos mixtos”, proviene de mezclar las habilidades emocionales con los rasgos personales individuales.

Cinco años más tarde, Daniel Goleman, en su libro “Emotional Intelligence”, la definía como “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás; la capacidad de motivarnos y la capacidad de manejar las emociones en nosotros mismos y en las relaciones con otras personas.”

Goleman plantea que la inteligencia emocional se compone de cinco habilidades principales:

  • La autoconciencia.
  • La autorregulación.
  • Las habilidades sociales.
  • La empatía.
  • La motivación.

Reuven Bar-on, que define la inteligencia emocional como “ese aspecto de la inteligencia humana que gobierna nuestra capacidad de reconocer, comprender, controlar y usar las emociones a la hora de resolver problemas de carácter personal e interpersonal”.

Al igual que Goleman, combina aspectos relacionados con el procesamiento de la información emocional (habilidades) con rasgos de personalidad individuales.

Bar-on plantea en su modelo cinco grupos de competencias emocionales:

  • La autopercepción.
  • La autoexpresión.
  • Las relaciones interpersonales.
  • La toma de decisiones.
  • El manejo del estrés.

Ahora, ejemplificamos con un maravilloso cuento: “El pájaro del alma” Autor: Mijal Snunit